El FMI mejora sus proyecciones sobre Venezuela y estima un crecimiento de 4% para este año
El Fondo Monetario Internacional (FMI) mejoró sustancialmente sus estimaciones económicas para Venezuela para este año y el próximo, en comparación los pronósticos de octubre de 2025, aunque todavía espera una inflación elevada, según se muestra en el informe Perspectiva Económicas Mundiales (WEO, por sus siglas en inglés), publicado este martes.
El Fondo espera que el Producto Interno Bruto (PIB) venezolano crezca 4% en 2026, un amplio contraste con la caída de 3% que estimaron en su reporte de hace seis meses. Este sería el segundo crecimiento más importante en el continente americano, solo superado por Paraguay que se proyecta que avance 4,2% y por encima del promedio de América Latina y el Caribe que se espera sea de 3,2% (sin cambios con respecto a octubre).
Para 2027, el FMI calcula que la economía venezolana se expandirá un poco más, hasta 6% y de concretarse, sería la más alta de América Latina (que en conjunto crecerá 2,7%). Ambas estimaciones representan una continuidad en la recuperación económica del país, luego de perder más de 70% de su PIB entre 2014 y 2021.
Por otro lado, el Fondo estimó en 1,5% el crecimiento económico durante 2025, en contraste con el 8,7% publicado por el Banco Central de Venezuela (BCV). No obstante, es superior a sus cálculos de octubre cuando proyectaba una variación del PIB de 0,5% para el cierre de ese año.
Venezuela cortó su comunicación con el FMI hace más de dos décadas, y en los últimos años el envío de información ha sido prácticamente nulo, una situación que el organismo ve como obstáculo para la precisión de sus proyecciones.
No obstante, tras los sucesos del 3 de enero, ese panorama está por cambiar y ya hay conversaciones para que se reconozca al Gobierno encargado del país y con ello se restablezcan las relaciones.
Inflación de tres dígitos un año más
El FMI también mejoró su estimación de inflación del país para el 2026 y ahora calcula que el alza de los precios se ubicará en un promedio de 387,4%, una reducción significativa desde el cálculo de 682,1% que hacían en octubre pasado.
Un descenso en la velocidad de la inflación llegaría en 2027, cuando el organismo multilateral espera que se ubique en un promedio de 94,4%. En cuanto a 2025, el Fondo tomó la cifra del BCV, que ubicó la media inflacionaria del año en 252%.
El organismo multilateral suele publicar primero sus estimaciones de inflación como promedio del año y en un anexo posterior detalla los datos al cierre del período, que es como usualmente se suele difundir esta cifra.
El FMI no especificó en su informe las razones de las mejoras económicas que espera se produzcan en Venezuela y es probable que esa información se amplíe en los próximos días cuando se publiquen las perspectivas para la región.
Otro de los temas relacionados con Venezuela, aunque sin datos directos, es el precio del petróleo. Las estimaciones del Fondo Monetario apuntan a que el precio del crudo seguirá en alza, aunque en cifras más moderadas que las vistas tras el inicio de la guerra en el Medio Oriente.
Así, esperan que para el cierre del 2026 (el promedio del Brent, Dubai Fateh y el WTI) se sitúe en US$ 82,22 por barril, un alza de 21,4%, en contraste con el descenso de 4,5% que calculaban en octubre.
«Un mundo bajo la sombra de la guerra»
El FMI tituló su informe de Perspectivas Económicas Mundiales «Un mundo bajo la sombra de la guerra», porque aseguran que por el conflicto armado en el Medio Oriente la economía global enfrenta una nueva amenaza.
En términos generales, el informe presenta un «pronóstico de referencia» que asume una duración y alcance limitados de la guerra, con interrupciones del suministro de crudo que desaparecerían a mediados de año.
Bajo este escenario, se proyecta un crecimiento mundial de 3,1% en 2026 (0,3 puntos menos que en octubre) y de 3,2% en 2027, cifras que representan una desaceleración respecto al ritmo reciente de 3,4% registrado entre 2024 y 2025.
Por otra parte, estiman que existen riesgos considerables de que la situación empeore y un escenario adverso con precios de energía persistentemente altos podría reducir el crecimiento mundial a 2,5%, mientras que un daño mayor a la infraestructura energética podría desplomar el crecimiento hasta el 2% en 2026 y elevar la inflación por encima del 6% para 2027.
La inflación global es otra preocupación central, con una expectativa de aumento al 4,4% en 2026 antes de bajar al 3,7% en 2027, lo que supone revisiones al alza para ambos periodos.
Señalan que el impacto es desigual, afectando con mayor severidad a las economías emergentes y en desarrollo que ya presentaban fragilidades previas.